La ruta del arroz y la dieta mediterránea
La situación actual a la que se enfrenta la Ruta del Arroz requiere de medidas capaces de revalorizar y dinamizar esta área. La presión sobre el medio y el paisaje ha resultado muy intensa y la población más joven ha ido abandonando hábitos de vida característicos del territorio desde hace siglos. La agricultura ha dejado de interesar a los jóvenes. Las tasas e índices de calidad en la educación regional muestran una pérdida relativa de capital humano. Las nuevas familias abandonan la dieta mediterránea y la práctica de actividades al aire libre. Como en todas las sociedades avanzadas, los españoles jóvenes se desinteresan progresivamente por el aprendizaje culinario. El mecanismo de transmisión oral de madres a hijas del recetario mediterráneo está en peligro.
La cocina mediterránea, promovida a la cima mundial de la restauración en su versión más contemporánea, y la dieta mediterránea, promovida incluso como patrimonio inmaterial de la humanidad en los últimos años, deben ser protegidas y la ruta del arroz es una aportación desde la Comunitat Valenciana a dicha protección.
Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que ha aumentado el interés entre las personas informadas y formadas de todo el mundo por el estilo de vida y la dieta mediterránea y que gracias al proceso de globalización, que permite conocer mejor la diversidad cultural del planeta y el hábitat mediterráneo español y valenciano atesora atributos muy relacionados con la salud y la calidad de vida. También ha aumentado la evidencia científica al respecto pero también crece el flujo de visitantes y nuevos residentes procedentes de todo el mundo muy interesados en conocer la cultura valenciana y sus principales expresiones en el ámbito global.
Todos estos hechos deben ser tratados como elementos clave para la configuración de la Ruta del Arroz, así como para la configuración de un plan de acción capaz de atraer un tipo de demanda que valore la fragilidad del entorno, así como el valor del mismo.